
¿Estrés antes del examen? Tranquilo, se puede controlar
El estrés antes de un examen no significa que no seas capaz. Muy a menudo aparece precisamente en las personas a las que más les importa. Por tanto, el problema no está en tus conocimientos, sino en la tensión que puede bloquearlos. ¡Tenemos una buena noticia! Tienes una influencia real sobre el estrés: a través de cómo estudias, cómo descansas y qué haces justo antes del examen. Es posible calmarlo lo suficiente para que no tome el control.
Unos días antes del examen: ¿qué hacer para que el estrés no te domine?
Lo que hagas 3–5 días antes del examen tiene mucho más impacto en tu tranquilidad que "empollar" nerviosamente la noche anterior. Este momento es crucial, porque es cuando resulta más fácil caer en el pánico o, por el contrario, calmar la mente y entrar en modo "tranquilo, puedo con esto".
En esta etapa, la forma en que estudias importa muchísimo, no solo la cantidad de tiempo que pasas con los apuntes. Si tienes la sensación de que "solo lees y no se te queda nada", vale la pena organizar tus notas y métodos de repaso. Pueden ser útiles métodos probados para tomar apuntes que realmente apoyen la memorización, en lugar de dar solo la ilusión de aprender. Cómo tomar apuntes en la universidad para recordar algo realmente – métodos probados
No estudies todo a la vez: simplifica el plan y recupera la calma
El mayor enemigo de la tranquilidad es el pensamiento: "no sé nada". La mayoría de las veces, esto viene del caos, no de una falta real de conocimientos. En lugar de intentar repasar todo a la vez, elige:
- los temas más importantes;
- las preguntas que seguro caerán en el examen.
Divide el temario en partes pequeñas y trabaja por etapas. Incluso una hora de repaso con sentido da más tranquilidad que cuatro horas saltando nerviosamente de un tema a otro.
Sueño, comida y movimiento: tres cosas que bajan la tensión de verdad
Suena a tópico, pero funciona mejor que la mayoría de los "trucos" de internet. La falta de sueño dispara el estrés, la comida basura y los litros de café solo lo profundizan, y estar sentado sin moverse aumenta la tensión en el cuerpo.
Unas reglas simples:
- intenta dormir un mínimo de 7 horas;
- come comidas sanas y completas, no "cualquier cosa";
- sal a dar un paseo corto o muévete al menos 15 minutos.
Esto no te quita tiempo de estudio: hace que estudies de forma más tranquila y eficaz.
Qué NO hacer antes de un examen (porque solo añade estrés)
A medida que se acerca el examen, es fácil caer en algunas trampas que, en lugar de ayudar, solo aumentan la tensión. La primera son las noches en vela. Parece que "solo repasaré esto una vez más", y acaba con 3 horas de sueño, caos en la cabeza y agotamiento total en el examen. Un cerebro cansado no funciona más rápido: funciona peor.
La segunda cosa es compararse con los demás, especialmente justo antes del examen. Comentarios tipo "yo ya me lo sé todo" pueden destruir los restos de tranquilidad incluso en personas bien preparadas. La verdad es que nadie muestra su inseguridad: todos sienten estrés.
Evita también el doom-scrolling en redes sociales hasta las tantas. No relaja, solo te estimula más y dificulta conciliar el sueño. Lo mismo ocurre con sobrevivir a base de litros de café o bebidas energéticas: por un momento sientes un subidón de energía, y luego una ansiedad aún mayor.
Cuanto más cerca del examen, más compensa soltar las cosas que añaden tensión, en lugar de intentar luchar contra ellas.
El día antes del examen y los últimos 15 minutos: ¿cómo calmarse de verdad?
Es el momento en que el estrés suele llegar a su nivel más alto. Ahora ya no se trata de estudiar intensamente, sino de no disparar los nervios al límite.
Si el estrés crece precisamente porque no sabes cómo es toda la época de exámenes (la famosa "sesja" en Polonia), cuántos exámenes te esperan y cómo está organizado todo, vale la pena aclarar lo básico. Saber qué esperar puede bajar significativamente la tensión. La "sesja", exámenes finales, parciales: todo lo que necesitas saber. ¿Cómo prepararse?
La noche antes del examen: ¿qué ayuda y qué solo te altera?
La noche antes del examen, haz todo lo posible para silenciar tu mente, no para machacarla. Un repaso breve de los temas más importantes: ok. Otros tres capítulos "por si acaso": mejor no.
Lo que ayuda:
- preparar las cosas para el día siguiente (para no entrar en pánico por la mañana);
- un paseo ligero;
- una cena nutritiva comida despacio;
- dejar el móvil al menos una hora antes de dormir.
Lo que no ayuda:
- estudiar nerviosamente hasta la madrugada;
- hablar de quién sabe cuánto;
- revisar apuntes aleatorios "por si acaso".
El objetivo de la noche no es "saberlo todo", sino llegar al examen con la cabeza lo más tranquila posible.
Justo antes de entrar al aula: ¿qué hacer para no entrar en pánico?
Los últimos minutos antes del examen pueden ser los más estresantes. Si sientes que la tensión sube:
- céntrate en tu respiración: unas cuantas inhalaciones y exhalaciones lentas y profundas pueden hacer más de lo que parece;
- no escuches conversaciones sobre las preguntas, porque solo fomenta las comparaciones;
- quédate quieto un momento, apoya los pies en el suelo: esto ayuda a "volver al cuerpo" en lugar de dar vueltas innecesarias con tus pensamientos.
Cómo desestresarse rápido antes de un examen: sin milagros y sin rodeos
A veces el estrés aparece de golpe: parecía que todo iba bien y, de repente, la tensión se dispara en unos segundos. En esos momentos no necesitas un gran plan de reparación, sino un "reinicio" rápido para la cabeza.
Una de las formas más sencillas es el cambio de estímulo. Sal un momento al aire libre, aunque sea 2–3 minutos. El aire fresco, la luz del día o un paseo corto pueden "cambiar" rápidamente al organismo del modo pánico al modo acción.
También funciona bien el contacto con el cuerpo, es decir, algo muy simple: tensar y relajar los músculos, estirarse, hacer unas sentadillas, sacudir las manos. Al estrés le gusta mucho alojarse en el cuerpo: cuando te mueves, la tensión suele soltarse más rápido de lo que esperas.
Si la cabeza te da vueltas, prueba un ejercicio corto de concentración: mira a tu alrededor y nombra 5 cosas que ves, 4 que oyes, 3 que sientes en tu cuerpo. Esto ayuda a salir de la espiral de pensamientos y volver al "aquí y ahora".
Y una cosa importante: no cuentes con suplementos mágicos ni "pastillas milagrosas". No enseñan a lidiar con el estrés, solo posponen el problema. Los métodos más sencillos suelen funcionar más rápido.
Ya en el examen: ¿qué hacer si de repente te entra el pánico?
Conoces esa sensación: te sientas, miras la hoja y de repente mente en blanco. El corazón se acelera, las manos sudan y solo aparece un pensamiento: "esto va mal". Lo más importante que puedes hacer entonces es detener la espiral, porque el pánico se alimenta a sí mismo.
Primero: no huyas de la hoja. Incluso si no recuerdas la respuesta de inmediato, empieza con algo simple: reescribe la pregunta, marca los datos, escribe las primeras asociaciones. El movimiento de la mano a menudo "desbloquea" el pensamiento.
Segundo: céntrate solo en una tarea, no en todo el examen. El pensamiento "no voy a poder con todo" paraliza. El pensamiento "estoy haciendo este ejercicio" no.
Tercero: si realmente sientes que la tensión toma el control, aparta la vista del papel unos segundos, apoya los pies firmemente en el suelo y concéntrate en lo que sientes en tu cuerpo. Esto ayuda a volver al "aquí y ahora", en lugar de montarte películas catastróficas.
Una reacción de pánico durante el examen no significa que no sepas nada. Muy a menudo solo significa que el estrés ha silenciado momentáneamente el acceso al conocimiento, y eso se puede revertir.
¿Y si el estrés es realmente fuerte y no te deja funcionar?
A veces el estrés ante los exámenes ya no es solo "nerviosismo ligero", sino algo que dificulta el sueño, la comida, la concentración y el funcionamiento normal. Si llevas varios días sin poder dormir, tienes tensión constante en el cuerpo, ataques de pánico o tus pensamientos giran exclusivamente en torno al examen, es una señal de que vale la pena buscar apoyo real, en lugar de intentar "apretar los dientes".
No es una señal de debilidad. Es una señal de que tu organismo simplemente está sobrecargado.
En la mayoría de las universidades tienes acceso a:
- ayuda psicológica gratuita para estudiantes;
- consultas de crisis;
- apoyo en las oficinas de atención al estudiante.
A veces, una sola conversación puede ordenar muchas cosas y quitar parte de la tensión. Si sientes que el estrés toma el control de tu vida, no te quedes solo con ello. Un examen es importante, pero tu salud mental lo es más.
Resumen: una mente tranquila no es solo "fuerza de voluntad"
El estrés ante el examen no surge de la nada y no desaparece solo porque tengas muchas ganas de no estresarte. Es el resultado de muchas cosas: cansancio, falta de sueño, presión, caos mental y, a veces, también de las condiciones en las que funcionas a diario. Por eso, en lugar de exigirte una "mente de acero", es mejor centrarse en aquello sobre lo que tienes influencia real: plan de estudio, descanso, movimiento, relajación y técnicas sencillas que ayudan a gestionar la tensión aquí y ahora.
No tienes que estar perfectamente tranquilo para hacer un buen examen. Basta con que el estrés no tome el control sobre ti. Y eso se puede trabajar: paso a paso, sin tensión y sin recetas milagrosas.
Y una cosa más: si sientes que la tensión te acompaña todo el tiempo, no solo durante la época de exámenes, es señal de que vale la pena cuidar también tus condiciones diarias de estudio y descanso. El silencio, el sueño y la sensación de seguridad realmente marcan la diferencia. Una mente tranquila empieza no solo en la cabeza, sino también en cómo y dónde vives cada día.
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